13/11/2011

St. Vincent: artista total

Todavía no ha cumplido los 30 años, pero la tejana Annie Clark factura electrónica pop con una madurez infrecuente. Ya tiene lanzado "Strange mercy", un derroche de talento y sensibilidad.
Es erótica, sensible, inteligente... la electrónica manda y los estribillos delicados de Annie (Dallas, 1982) son tan personales y reconocibles como la propia artista de los ojos enormes, piel blanco y negro rizo escultórico. Bajo el pseudónimo de St. Vincent e instalada en Brooklyn, Anni, que comenzó con la banda Polyphonic Spree y ha sido colaboradora de los Arcade Fire y Sufjan Stevens, ha venido facturando canciones rotundas desde su debut con "Marry me" en 2007. A su música nadie es ajeno. Su nuevo álbum lo ha compuesto casi a ciegas, pintando notas en su portátil Apple. Mágica intuición. Como afirma, "las ideas me venían a la cabeza y comencé a pintar notas en el ordenador. No paré hasta que sonaron como deberían sonar". La música de St. Vincent sabe a epopeya hedonista, concebida como una sinfonía de ritmos electrónicos, bases rotas, pasajes orquestales, ruidos... Sobre ella pibota su voz susurrada y elástica, que se estira hasta lo infinito para demostrar una técnica sorprendente. Y toca la guitarra como los mejores. "Esa idea de que las chicas no tocan bien es sencillamente estúpida. No me la creo", ha llegado a decir. Y lo demuestra con creces. Sus guitarras hipersaturadas, psicodélicas, distorsionadas a válvulas, que parecen seguir la estela del Hendrix más etéreo o del Prince más rescatable, armónicamente equilibrada, radical e imposible.
Un ruidismo lírico que contagia a todas sus canciones, como en "Arrow" o su versión de "Dig a pony" en directo, en las que la bellísima Annie intercala su voz con una guitarra de sonido sucio, poseída, como aquel Arto Lindsay y sus arquitecturas del ruido, en los años de la vanguardia de DNA y la new wave. Como un ejercicio catárquico, Annie sabe que su música refleja su personalidad hipersensible, casi bipolar. En una entrevista para Pitchfork, la biblia digital del indie, la multiinstrumentista bromeaba: "Si tienes ansiedad y ataques de pánico sabes que tu vida será siempre así: saldrás a la calle y verás el sol brillar, pero de pronto vendrán las nubes. Es natural para mí que mi música también sea así". Energía punk y espíritu electrónico diseñados para romper de inteligencia las pistas de baile, como Annie resolvió en "Actor out of work" y ahora repite con un exitazo: "Cruel", el single de su nuevo disco, en cuyo video actúa con su personalidad poliédrica, capaz de defender su música como una actriz profesional en un metraje a medio camino entre el indie colorista y el mainstream a lo MTV.
Su nueva estrategia viral como St. Vincent tiene a Internet como el mejor repositorio planetario, con una campaña de adelanto en Twitter y Facebook o el estreno de "Cruel" globalmente a través de la web The Huffington Post. La artista acaba de interpretar magistralmente su éxito en directo en el show de David Letterman, la prueba de fuego para todo artista que se precie.