27/02/2012

No se vaya aún

Os adjunto un artículo que me ha llamado la atención y me ha hecho sonreir después de mucho tiempo. Apareció el pasado miércoles 22 en El Mundo y está firmado por Manuel Jabois.

"El otro día, avisado de que Facebook protegerá aún más la privacidad de sus usuarios, quise darme de baja. Yo estoy en Facebookk, como en EL MUNDO, como en tantos sitios, para enseñar mi vida y de paso que me la vigilen, no para que me escondan como si fuera un trasto. Así que si Facebook quiere que mi intimidad sea sólo mía ya para eso me encierro en el baño, no abro cuentas en Internet. Fui a eliminarme, pues, y un amigo se apresuró a explicarme los pasos, ya que para todo en la vida siempre sale una Ramona Maneiro.
Tras hacer los trámites apareció un mensaje a la desesperada en pantalla: "¿Seguro que no quieres volver a verlos?", y saltaron de repente imágenes de amigos míos muy sonrientes que a fuerza de verlos en aquella tesitura me pareció que hasta iban tensos, como si Zuckerberg los hubiera tenido ante a mí a punta de pistola. A algunos de ellos no sólo no los iba a dejar de ver sino que los vería en unas horas, y además doble, pero el dedo, por puro amor, se me fue al no.
Recordé esto ayer, cuando tuve que dar de baja la línea telefónica y pasé colgado al teléfono 30 minutos. La operadora insistió tanto en que no la dejase que estuve a punto de invitarla a una copa. Estas señoritas no se dan cuenta de que resulta más fácil tirarse por una ventana que darse de baja de cualquier cosa, ni se han enterado de que las multinacionales llevan cinco años felicitándome los cumpleaños antes que mi madre. La vida ahí fuera se va llevando, pero dentro está imposible, tanto como para que no le dejen a uno morir. Sobra cariño, como el de aquella chica de Alvite que prometía amor eterno: "¿De cuánto dinero estamos hablando, nena?"